miércoles, 31 de diciembre de 2025

RECUERDOS DE AÑO NUEVO

copas para brindar
Es una hermosa y poco calurosa noche de verano. El cielo despliega un gran manto de estrellas. El pequeño poblado se muestra tranquilo, pero en movimiento y los lugareños se preparan para recibir el nuevo año.

En la cuadra en donde vive mi tía, los vecinos tienen una costumbre muy particular. Cada treinta y uno de diciembre, cierran la calle colocando, en cada esquina, un auto para impedir el paso. Después las familias sacan a la acera, sillas, mesas y la cena de esa noche y la comparten con todos.

Además, decoran los frentes de cada casa con luces, guirnaldas y globos.

Y, por supuesto, que no se suspende por lluvia, porque si el clima no esta bueno; colocan lonas de camiones y fabrican un espléndido techo.

No solo se juntan los vecinos, sino que también invitan a familiares y amigos para que se unan a la celebración.

Luego de la cena y del brindis para recibir el año nuevo, levanta la voz alguno que otro para expresar sus buenos deseos para el año que comienza.
 
Después, alguien trae un viejo tocadiscos y empieza el baile. Niños, adultos y ancianos bailan, cantan y baten palmas.

Otros, que no son de bailar, cuentan historias graciosas mientras comparten bebidas espirituosas y,  algunos otros, arman grupos para participar de divertidos juegos.

La fiesta se extiende hasta bien entrada la madrugada y algunos se van con copas de más, otros con dolor de panza por haberse excedido con la comida, pero todos vuelven a casa felices de haber recibido el año nuevo junto a una gran familia.


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jueves, 25 de diciembre de 2025

RECUERDOS DE NAVIDAD

Es una bella y apacible mañana navideña. Los mates, acompañados de unas exquisitas masitas caseras, son la excusa perfecta para comenzar la jornada. 

El Nono acomoda la gran galería rodeada de diferentes tipos de vides. El aire se siente fresco y con aroma a diversas flores. Él se encarga con buen ánimo, de poner las mesas, las sillas, los manteles, los centros de mesa, baldear el piso y preparar la picada de fiambre para esperar a las visitas.

Mientras tanto, en la cocina, la Nona acaba de terminar los canelones caseros y coloca en unas canastas el pan dulce hecho por ella.

Y de a poco, comienzan a llegar los hijos, los nietos y algún invitado más que nunca falta en éstas reuniones familiares.

A todo esto, mi papá ya a puesto el asado en la parrilla. Carne de vaca, de pollo y un lechoncito.

Mientras se espera por el almuerzo, el Nono, respetando una tradición familiar, comparte el vermú con sus seres queridos, y mis tías con mi mamá arman fuentes con gran variedad de ensaladas.

Las mujeres conversan sobre la misa de nochebuena, comentan el sermón del padre Jorge, sonríen recordando el pesebre viviente que representaron los niños y se alegran de que hubiera participado tanta gente.

Los hombres hablan de fútbol, de sus trabajos y entre charla y charla hay risas y diversión.

Y los niños jugamos en el inmenso patio bordeado de flores, de la verde huerta y de diversos árboles frutales.

Después del abundante almuerzo, viene la merienda con un sin fin de dulzuras navideñas, de frutas y de bocadillos salados.

Y la tarde se llena de juegos de mesa. Entre ellos, están el de cartas, de lotería; el ludo y por supuesto, no puede faltar el divertidísimo baile de la silla.

Todos la pasamos de maravillas y es el día más espléndido de nuestras vidas.

Al anochecer, cada uno va emprendiendo el regreso pero con ganas de quedarse, llevando comida que ha sobrado y que la Nona reparte gustosa.

Y así, se pasaban las mejores navidades en casa de los Nonos y con toda la familia unida.



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