¡Qué cansancio que producen los enredos de la vida!
Cansancio porque parecen no tener salida.
¡Qué cansancio que genera la larga espera!
Cansancio porque no llegan los sueños a cumplirse.
¡Qué cansancio que produce el amargo fracaso!
Cansancio porque hacen faltan algunas victorias.
¡Qué cansancio que cansa al cansado del camino!
Cansancio que se disipa si Jesús va contigo.









