miércoles, 2 de febrero de 2022

TARDES FELICES

niños sonriendo llenos de felicidad

A los pequeños les gustaba pasar las tardes de los sábados en la casa del Nono. Allí jugaban y se divertían a más no poder.

Comían las frutas del ciruelo, corrían a las gallinas, se escondían en el cañaveral, se mojaban en la pileta de la bomba y andaban en bicicleta.

Uno de sus mejores momentos era el de juntar bichos. Recogían mariposas, caracoles, vaquitas de San Antonio, hormigas, mamboretás, bichos bolitas y otros tantos.

Una vez que los tenían en los frascos, los observaban y estudiaban el comportamiento de cada uno de ellos. 

Al cabo de un rato de juegos, los dejaban en libertad. Era muy hermoso ver como las mariposas y las vaquitas de San Antonio volaban fuera del frasco. 

Los días de lluvia y de baja temperatura eran ideales para los juegos de mesa, para ver películas o series en la televisión y para merendar con el Nono.

Así pasaban las tardes más felices de su infancia. Disfrutando, creciendo y aprendiendo.

Pero lo más importante para ellos, era el inmenso placer de estar junto a su bello y querido Nono.


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