Con mi hermano mirábamos con gran atención intentando descubrir qué era lo que estaba construyendo.
Pasado un buen rato quedó terminado: ¡Un barrilete gigante!
Con papá fuimos hacia una zona alta del pueblo para hacerlo remontar. El barrilete comenzó a elevarse y cada vez se lo veía más pequeño.
¡Era la primera vez que jugábamos con un barrilete! ¡Estábamos felices de verlo volar! ¡Qué bella experiencia!
De repente, el hilo se cortó y emprendió su viaje llevado por la suave brisa. Nos subimos al auto y lo perseguimos por varios kilómetros, pero no pudimos alcanzarlo.
Mi papá estaba molesto y decía que la bobina de hilo era muy vieja y seguro que por eso se había cortado.
A pesar de la pérdida, regresamos a casa contentos, por la divertida aventura vivida con el barrilete de papá.










