Mi vida es un verdadero fracaso...
Nada de lo que soñé ha sucedido...
Muchos me juzgan y me señalan...
Pocos me conocen y saben mi historia...
Estoy sola y con las manos vacías...
Siento una gran opresión en el pecho, el corazón me late fuerte y rápido...
Las manos se me duermen, la vista se me nubla, me duele la espalda y se me hinchan las piernas...
Temo que mi salud colapse...
No cuento con dinero para visitar al médico...
¡Necesito ayuda por favor!
¡No quiero morir!
La desesperanza me ha ganado y no encuentro salida...
Parece que hasta Dios me ha dejado...
En medio del caos aparece una pequeña luz de esperanza...
Es Dios que me tiende su mano y todo cambia poco a poco.
Mi cuerpo se va fortaleciendo y sanando.
El amor de Dios llena mi alma y me abraza.
¡Gracias Señor por no haberme abandonado!









