Cuando te vi por primera vez estabas en la calle, sola, con hambre y muy asustada.
Te traje conmigo y te puse por nombre Dulce.
¡Eras tan solo un pequeño pompón de pelos!
Muy tierna, cariñosa, frágil y buscando amor.
¡Toda una verdadera dulzura!
Tu color chocolate y tu gran personalidad me conquistaron.
Desde entonces eres mi fiel amiga y gran compañera.
¡Te amo muchísimo!
Siempre serás mi especial tesoro peludo.










